¿Qué conviene estudiar hoy? ¿Tu carrera tiene futuro? ¿Tu profesión va a sobrevivir a la inteligencia artificial? Cuando te recibas, ¿te vas a quedar en Tucumán o vas a buscar oportunidades en otro lugar? Las preguntas se repiten entre estudiantes que están tomando —o intentando tomar— una de las decisiones más importantes de sus vidas. Elegir una carrera es un dilema que crece al ritmo de la incertidumbre económica y la velocidad del mundo laboral.
A partir de voces jóvenes, autoridades universitarias, referentes de la educación no tradicional, especialistas y distintas historias de vida, LA GACETA busca entender la odisea de estudiar para el futuro y en este caso nos centramos en la pregunta del futuro mediato: cuando te recibas, ¿te quedás o te vas de Tucumán?
Un mercado laboral que condiciona
La preocupación no es solo individual. Un informe de Junior Achievement Argentina y ManpowerGroup (octubre 2024) muestra que nueve de cada 10 jóvenes tienen dificultades para conseguir trabajo. La falta de experiencia, los horarios de estudio y la escasez de vacantes son las principales trabas.
Con ese escenario, terminar una carrera ya no garantiza estabilidad. Apenas el 13% de los jóvenes de entre 19 y 25 años accede a un empleo formal, y 7 de cada 10 aceptan trabajos que no les gustan.
Sorpresa en inscripciones: la carrera corta que cada vez más estudiantes eligen en 2026En Tucumán, ese clima se siente en las aulas. Entre estudiantes de entre 17 y 31 años aparece una tensión constante entre vocación y futuro económico. No es que el gusto haya desaparecido, pero el factor económico pesa cada vez más.
Carrera de la UTN a distancia: dura dos años y tiene salida laboral en empresas y el sector público¿Quedarse en Tucumán o irse?
Otro cambio fuerte es la forma de trabajar. La posibilidad de empleo remoto amplía el horizonte más allá de Tucumán.
“El trabajo remoto te permite vivir donde quieras. Tengo amigos que hacen así”, cuenta Maximiliano Pacheco de Ingeniería en Sistemas.
Yanina Villena, de 22 años, que estudia Marketing, proyecta más lejos: “Me gustaría irme a Europa, como Bélgica o Italia, porque siento que hay más oportunidades laborales fuera de Tucumán”.
La migración —física o virtual— aparece como una salida frente a un mercado local limitado.
Las habilidades del futuro
Si hay algo en lo que la mayoría coincide, es en que el título, por sí solo, ya no alcanza. “Las redes y generar contenido van a ser habilidades clave”, dice Yanina.
Trabajo en Argentina: estos son los puestos con más salida laboral en 2026“La única habilidad necesaria para el futuro es la capacidad de adaptarse”, plantea Mercedes Blasco, estudiante de Ingeniería Industrial de la Unsta. Esa idea se repite: aprender a aprender, reinventarse, incorporar herramientas nuevas y combinar saberes.
Entre lo que gusta y lo que conviene
Algo que no cambia es el miedo ante un futuro incierto. “Por ahí tenemos miedo a elegir carreras largas, de cinco o seis años, aunque nos gusten de verdad”, plantea Lourdes Chávez. Y explica por qué: “Muchos jóvenes necesitan trabajar rápido, entonces terminan buscando algo más corto”.
La tensión no desaparece. Se transforma. Algunos priorizan la salida laboral. Otros, la vocación. La mayoría intenta equilibrar ambas cosas. “Elegí la carrera porque era lo que había, no por vocación”, reconoce Luciano.
Su frase ya no suena como una certeza, sino como parte de un dilema más grande: la necesidad económica pesa, pero no logra borrar del todo la búsqueda de sentido.
En un escenario incierto, donde las reglas cambian rápido y el futuro no está garantizado, elegir qué estudiar ya no es solo proyectar una carrera. Es, cada vez más, intentar construir una vida posible.
Producción audiovisual y placas: Agustina Garrocho y Álvaro Medina.